Cambios y continuidades en la vida cotidiana del campo novohispano-mexicano a finales del XVIII e inicios del XIX

En el virreinato había pueblos prósperos en los que la población era capaz de trabajar campos y tierras adecuadas al cultivo de los alimentos básicos, pero también existían lugares semidespoblados, en cuyas tierras apenas se conseguía producir tunas de los nopales y pulque de los magueyales.

En estos ambientes casi todos los moradores se conocían y no pocos eran parientes. En el campo, las viviendas no eran un lugar sano, pues el valor de los animales hacía que los guardaran en el interior de la vivienda. Además, la familia dormía sobre petates en el piso, lo que propiciaba las picaduras de animales dañinos.

El paisaje de los pueblos se componía por cultivos y por casas de adobe con techos de palma, las cuales también existían alrededor de las haciendas. Respecto a los cascos de las haciendas, es decir, los edificios principales, eran grandes, pero fueron decorados tardíamente, pues el dueño de las haciendas generalmente no las habitaba, sino que vivia en alguna ciudad cercana. Además no todas las haciendas eran iguales; por ejemplo, en los ingenios azucareros se aceptaba con naturalidad el trabajo forzado de los esclavos, mientras que no sucedía así en las estancias ganaderas, en las que existían mayores libertades para los trabajadores.

Los pueblos de indios formaban parte del campo novohispano, en estos pueblos se gozaba de cierta autonomía de los gobiernos de la república de españoles. Por ejemplo, los indios que los habitaban no pagaban impuestos, sino tributos.

Debido a la inseguridad en los caminos y la presencia de grupos de bandidos en zonas de tránsito agrestes surgió el Tribunal de la Acordada. Este tribunal contribuyó a menguar los asaltos y robos, a la vez que aumentó el número de los presos y condenados a muerte. Es interesante que, a pesar de los prejuicios contra los grupos de “calidad inferior”, entre los reos había una porción de indios, pero también se castigaba a algunos españoles, a muchos mestizos y mulatos por delitos cometidos en las zonas rurales.

De aquí se desprende que la violencia nunca fue monopolio de un solo grupo social y, por el contrario, puso de manifiesto el fracaso de los intentos de segregación y la tendencia de los grupos populares a unirse en contra de quienes disfrutaban de todos los privilegiados.

Aún tras el impulso que los monarcas borbones dieron a la modernización de los caminos, los caminos quedaron en mal estado tras la consecución de la Independencia, los puentes se encontraban en mal estado; había deslaves, senderos empinados, ríos caudalosos, los transitaban criminales, así como animales salvajes. Además las posadas eran incomodas y se decía que eran muy sucias. Y es que durante la guerra de Independencia, además de disminuir su seguridad, los caminos sufrieron en cuanto a su recubrimiento y conservación. Aunque también existían senderos para los animales de carga, transitar por estos era incómodo y peligroso.

En estas condiciones, durante el siglo XVIII y gran parte del XIX los arrieros fueron unos de los pilares de la economía. Llevaban y traían las mercancías que producía la agricultura, la minería, la incipiente industria y el comercio exterior; y llevaban noticias de una región a otra, tal como los aguadores lo hacían en las ciudades. El negocio de la arriería lo llegaron a manejar mujeres, algunas de las cuales fueron muy exitosas y amasaron una considerable fortuna.

La existencia de la arriería dio impulso a oficios como a la talabartería, fustería, jarcería, herrería, y a la cría de caballos, burros y mulas. También daba sostén a mesones y fondas. Incluso, los  impresores pueblerinos prosperaban gracias a este comercio, pues vendían estampitas de oraciones a San Pedro, protector de caminantes y arrieros.

Al inicio de la vida independiente y hasta bien entrado el siglo XIX, los agricultores seguían sembrando los mismos cultivos y de la misma manera que en el siglo XVIII. En esta época, en las huertas familiares, además de la milpa había árboles frutales, hortalizas y algunas plantas medicinales. Las diversas variedades de agaves que se cultivaban proporcionaban mezcal, quiote y lazos; estos últimos, imprescindibles en las regiones ganaderas.

Los cambios más pronunciados en los cultivos y la forma de cultivarlos se dieron hasta finales del siglo XIX en las haciendas cercanas a las vías del ferrocarril que mandaban sus cosechas a las ciudades o a Estados Unidos.

La gente de la ciudad calificaba a los habitantes del campo como “robustos” y “fuertes”. Curiosamente, estos adjetivos eran despectivos, pues la gente de la ciudad se consideraba fina y delicada.

En realidad, la independencia no significó directamente una mejoría en la vida del campesino. En lugares como la Mixteca, en Oaxaca, nada indica que la calidad de la vida del campesino hubiese  mejorado sustancialmente de 1825 en adelante. A partir del siglo XIX la privatización de la tierra acentuó la importancia de la herencia por línea masculina en los pueblos de indios. Los indígenas tuvieron que comenzar a pagar impuestos (antes pagaban sólo el tributo) y el matrimonio en los pueblos de indios se volvió más patrilocal.

A pesar de que la vida campesina no mejoró al paso que mejoraba en las ciudades, durante el siglo XIX los campesinos trataron con mucho respeto al maestro, quien muchas veces coincidía ideológicamente con la gente rica de la ciudad.

Bibliografía:

Gonzalbo Aizpuru, Pilar (2010) “La vida en la Nueva España”, en Pablo Escalante Gonzalbo, et. al., Historia Mínima de  la vida cotidiana en México, México, El Colegio de México, pp. 49-118.

Staples, Anne (2010) “El siglo XIX”, en Pablo Escalante Gonzalbo, et. al., Historia Mínima de  la vida cotidiana en México, México, El Colegio de México, pp. 119-172.

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Acerca de difuhist1admorave

Somos un grupo de jóvenes preocupados por que la historia sea difundida y enseñada sin que disminuya la calidad en el proceso. Existe una cantidad gigante de bibliografía especializada y de revistas científicas que permitirían adquirir un conocimiento bastante exacto de la historia del país y de América. Pero estos materiales son poco accesibles a la mayoría de la población. En este Blog plasmaremos síntesis y análisis de temas históricos que permitan profundizar los aprendizajes esperados que en la actualidad la SEP propone que los estudiantes aprendan. Empezaremos con la historia de México de 5° año de primaria.
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