Apuntes sobre la música en Nueva España y en el México decimonónico

1. La música en el Barroco.
Debido a la distancia entre Europa y América, cuando en el viejo continente el Barroco caía en desuso (1750), los novohispanos aún estaban inmersos en esta corriente.
En los años previos a la Independencia, la composición musical estuvo centrada en las obras religiosas. Los órganos tubulares o los coros polifónicos que sonaban en las grandes catedrales daban realce a la monumental arquitectura barroca. En medio del clima cultural barroco los ritmos vernáculos estuvieron prohibidos en las obras de culto, ya que se consideraba que las danzas indígenas o de negros eran lascivas y eróticas. Aunque esta prohibición no evitó que existieran villancicos y pequeñas piezas de enseñanza religiosa en las lenguas de los indígenas y las castas.

En esta época importaba cumplir con la forma, con la estructura y las más antiguas reglas de la composición en la música cotidiana. Entre los autores de la música del virreinato destacan Francisco López y Capillas, Antonio de Salazar y Manuel de Sumaya, quienes realizaron obras novedosas para la época.

2. La música en la primera mitad del siglo XIX
En la transición del siglo XVIII al XIX los ideales musicales también fueron cambiando. Según Luis Fernando Padrón Briones los postulados artísticos de inicios del siglo XIX “se propusieron la hermandad como eje constructor, el anhelado sueño beethoveniano de la conjunción de todos los seres humanos, lo que con el paso de los años desencadenó una búsqueda en los materiales autóctonos para entender la raza humana como un ente total”. La música de distintas partes del mundo resintió estas influencias y cambios estilísticos que surgió de autores cómo Ludwig van Beethoven, Franz Peter Schubert y Robert Alexander Schumann, cuyas composiciones alentaron el patriotismo exacerbado de la época.

Estos cambios melódicos repercutieron en los pueblos de la América de habla hispana, lo que introdujo en el siglo XIX los cambios armónicos y compositivos que se consolidarían en el siglo XX.
En México, debido al clima de inestabilidad, en los primeros años del siglo XIX no se produjeron grandes obras: Las iglesias pocas veces podían mantener sus escuelas de formación musical y los laicos carecían de remuneración y de apoyos oficiales. Los autores mexicanos de esa época tenían una fuerte afición por la música, pero carecían académicamente. Debido a múltiples carencias los músicos de este periodo asimilaron de forma deficiente y tardía los estilos y contenidos del romanticismo de las escuelas alemana, italiana y francesa. Por en el México de esta época se compusieron obras híbridas de inspiración fácil, pero con carencias de composición formal.
3. La segunda mitad del siglo XIX.
La Intervención francesa trajo también otra fusión interesante a la música mexicana, las polkas, redowas, mazurkas y waltz, fueron asimiladas a las danzas autóctonas hasta formar parte del folclor de algunas regiones del país. Múltiples compositores recurrieron a ellas en sus catálogos creativos y varias se volvieron populares, mas con el paso del tiempo cedió al olvido el nombre de su autor.
En la Época del Porfiriato México se afrancesó y en cuanto a la música, la creación nacional se centró en las danzas de gusto burgués: valses y fantasías de temas vocales acompañados principalmente con piano, aunque hubo excepciones.

4. Algunos músicos del siglo XIX

José Antonio Gómez (1805-1870) fue el primer músico, del que se tengan registros, que introdujo material autóctono en las composiciones de la época. Creó piezas costumbristas cómo el Waltz de las señoritas mexicanas o las Cuadrillas mexicanas, también realizó una pieza híbrida que se queda a medio camino entre las tradición clásica vienesa y lo exótico decimonónico: Variaciones sobre el tema del Jarabe Mexicano.

Aniceto Ortega (1825-1875) fue alguien fundamental en los cambios musicales que tuvieron lugar en México. Él fundó la Sociedad Filarmónica en 1866 (que, en 1877 se convertiría en el Conservatorio Nacional) con lo que la música dio pasos más firmes hacia la profesionalización. Entre sus obras está la “Guatimotzin”, drama estrenado en 1871 por la sobresaliente Ángela Peralta y el tenor Enrico Tamberlick. Esta ópera tiene un argumento romántico que tiende más hacia la ópera italiana, pero en lo musical hizo uso de danzas autóctonas y de música popular. El “Vals-Jarabe” que compuso Ortega también es una pieza híbrida que se encuentra entre las tradición clásica vienesa y el exotismo del siglo XIX.

La cantante Ángela Peralta (1845-1883) también desarrolló una importante labor como compositora. Ella se vio bastante influida musicalmente por sus estancias en Europa, como lo reflejan sus obras “Un recuerdo de mi patria” o la galopa “México”.

El mexicano Francisco González Bocanegra fue quien creó la letra del Himno Nacional Mexicano, mientras que el catalán Jaime Nunó se encargó de darle música. Según indica Padrón-Briones, esta pieza no sólo se convirtió en “un canto patriótico o nacional, era la creación de una identidad, un símbolo que manifestaba el verdadero rostro mestizo de México, esa dualidad en la que confluyen todos los elementos conformantes de la mexicanidad”.

Máximo Ramón Ortíz (1816-1855) fue un músico que participó activamente en el gobierno de su región y compuso la aún famosa canción “La Sandunga”. La pieza fue instrumentada luego por Cándido Jiménez, creador de la primera banda de música de Tehuantepec y luego fue ampliamente difundida por el director de bandas Amado Chiñas.

Narciso Serradell Sevilla (1843-1910) compuso las “Golondrinas”. Este médico participó en la batalla del 5 de Mayo, en la cual fue aprisionado y embarcado al presidio de Clermont-Ferrand, así que sus amigos le cantaron su ya célebre composición. Serradell regresó a México luego de la Intervención francesa para seguir dedicándose a la música y a la medicina.

El músico oaxaqueño Macedonio Alcalá (1831-1869) compuso uno de los valses más conocidos y difundidos de la música mexicana y prácticamente el himno del pueblo oaxaqueño: “Dios nunca muere”.

Julio Ituarte (1845 -1905) fue un pianista de sólida técnica; realizó sones completos como: “el Guajito”, “el Palomo” o “las Mañanitas”, “el Butaquito” o “el Perico”, así como jarabes de diversas regiones, las cuales reunió en un álbum titulado “Ecos de México”.

Gustavo Campa (1863 -1934) fue alumno de Ituarte, y quizá influido por él exploró materiales autóctonos, aunque pronto se ensalzó por la música de Richard Wagner que recién se conocía en México y tomó esa bandera ultrarromantica. El 9 de noviembre de 1901 se estrenó su ópera “Rey Poeta” con Netzahualcóyotl como figura central la cual se apoya en una sólida estructura romántica.

Alberto Alvarado (1864-1939) tuvo una producción variada y abundante, algunos ejemplos son la “Danza Yaqui”, la zarzuela “Malitzin” y sus Fantasías: “Iris Mexicano”, “Floración tepehuana” o “Aires nacionales mexicanos”.

Rafael J. Tello (1872-1946) fue autor de la ópera “Nicolás Bravo” que se estrenó el 27 de agosto de 1910, en la que llevó el papel principal femenino la potosina Consuelo Escobar de Castro, quien llegaría a ser una consumada soprano.

5. Conclusión

El maestro Padrón-Briones concluye que la identidad musical mexicana es compleja, multifacética, ya que en México hay una geografía contrastada y pluriétnica en la que se ha heredado y reinterpretado elementos prehispánicos y elementos africanos. Los primeros, según refieren las crónicas hispanas, practicaba la música en todas sus actividades bélicas o pacíficas, cotidianas o extraordinarias; mientras que los segundos acompañaban a los esclavos cuando podían tener momentos de distracción.

Padrón Briones indica que para los estetas del siglo XIX la música nacional sería barroca, pues es rica y variada al nutrirse de los múltiples paisajes que hay de la costa a la montaña; para los contemporáneos, sería colorida, plural y ecléctica.

El texto aquí presentado es una adaptación de Padrón-Briones, Luis Fernando (2011) Entre polkas y jarabes: La búsqueda de una identidad musical en México, 1810-2010. En Memorias del Foro Cultural México Ayer y Hoy 1810-2010. Disponible en http://foroculturalmexicoayeryhoy.wordpress.com/

Se recomienda revisar el siguiente link: http://redescolar.ilce.edu.mx/publicaciones/publi_quepaso/angelaperalta.htm

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Acerca de difuhist1admorave

Somos un grupo de jóvenes preocupados por que la historia sea difundida y enseñada sin que disminuya la calidad en el proceso. Existe una cantidad gigante de bibliografía especializada y de revistas científicas que permitirían adquirir un conocimiento bastante exacto de la historia del país y de América. Pero estos materiales son poco accesibles a la mayoría de la población. En este Blog plasmaremos síntesis y análisis de temas históricos que permitan profundizar los aprendizajes esperados que en la actualidad la SEP propone que los estudiantes aprendan. Empezaremos con la historia de México de 5° año de primaria.
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