Pintura y literatura en los primeros años del siglo XIX en México

En el nuevo país los hombres de pensamiento y de acción trataron de organizar la administración del país mientras trataban, más que de encontrar acuerdos, de imponer el tipo de gobierno de su facción. Mientras tanto, los hombres de letras sintieron la urgencia de crear una cultura que expresara la nueva nacionalidad. Intentaron que sus pasos fueran de acuerdo a los de la marcha de la cultura que les era contemporánea. La poesía, la filosofía, la novela y la crítica escrita en los inicios del siglo XIX eran fatalmente liberales o conservadores. Así que los artistas luchaban desde sus creaciones por transformar el país en favor de las convicciones de cada uno.

En el siglo XIX se distnguen cuatro periodos culturales con una duración media de poco más de veinte años cada uno.

El primero va de 1810 a 1836. En él sobreviven formas dieciochescas y el débil neoclásico heredado del siglo XVIII. En este periodo aparece la literatura insurgente y surge en Lizardi la voz del mestizo que expresa al pueblo y predomina la literatura patriótica, los rasgos locales y los planteamientos doctrinarios.

El segundo periodo va de 1836 a 1867 pues hacia 1836 empieza a actuar la primera generación propiamente mexicana. Se comienzan a definir las dos posturas y corrientes políticas que dominarán el siglo en México. Se agrupa la primera generación del romanticismo mexicano. En la literatura se expresa el paisaje y las costumbres nacionales. Abunda la poesía, se inicia la novela sentimental y folletinesca, “comienza a existir el teatro” y se realizan acciones culturales considerables. Desde 1841 se publica El Siglo XIX y desde 1844 El Monitor Republicano.

Los mismos poetas de finales de la colonia, al calor de la Independencia buscaron inspiraciones más robustas para expresar la lucha por la creación de una patria. Los poetas anteriores y contemporáneos a esta guerra se interesaron por dar un carácter nativo a las letras, por medio de referencias a las costumbres, descripción de paisajes o alusiones a cosas propias. Sin embargo, el estilo de los autores era muy cercano a los modelos españoles.

La primera novela publicada en Nueva España y en la América hispánica fue: El Periquillo Sarniento en 1816. Una novela que reproducía fielmente el habla de los personajes: sus mexicanismos, sus incorrecciones y jergas. Se estaba dando paso de una literatura amanerada a dar voz al pueblo y escribir como él hablaba.

Esta renovación intelectual procedía de las ideas ilustradas que que habían entrado a Nueva España desde mediados del siglo XVIII. A estos rumbos comenzó a llegar la filosofía moderna pues los libros comenzaron a llegar con mayor libertad y recibieron impulso los estudios de las ciencias naturales. No es gratuito que Alexander von Humboldt haya expresado “Ninguna ciudad del Nuevo Continente, sin exceptuar las de Estados Unidos, presenta establecimientos científicos tan grandes y sólidos como la capital de México.”

El cubano José María Heredia, acaso quien fuera el primer romántico (para ser románticos bastaba exagerar sólo un poco su propio sentimentalismo, melancolía e introspección) de a lengua española, impulsó a los escritores de la primera generación cabalmente mexicana a seguir aquella escuela que convenía tan oportunamente a las circunstancias.

De hecho, la primera asociación literaria de importancia que funcionó en México fue la Academia de Letrán, que se fundó en 1836. En ella se concentraron poco a poco jóvenes adictos al romanticismo: Guillermo Prieto, Ignacio Rodríguez Galván, Fernando Calderón, José María Lafragua, Juan Nepomuceno Lacunza, Manuel Sánchez de Tagle, Andrés Quintana Roo y Manuel Gorostiza. Esta Academia tendió a mexicanizar la literatura, la guió por el camino de la emancipación.

Sin embargo, no sólo existieron las novelas por entrega en folletines; pues, tras las novelas cortas de la Academia de Letrán, aparecieron las rimeras novelas románticas en México, cuyo iniciador fue Manuel Payno.

Los poetas y escritores, en medio del choque de México contra Francia, no querían ser tomados por frívolos y malos mexicanos, por lo que pusieron énfasis en las composiciones patrióticas que publicaban. Por eso, en medio de las invasiones extranjeras, los cambios de tipo de gobierno constantes, las guerras civiles, hubo un esfuerzo “heroico” por emprender acciones culturales y las asociaciones culturales fueron creciendo en cada época.

Las revistas que se publicaban en esos años no se hacían para especialistas, sino para que las leyeran hombres y mujeres, niños y viejos, se hacían chuscas, comunicaban emociones placenteras y procuraban fortalecer sus creencias religiosas y ampliar “sin lagrimas” sus conocimientos culturales. Estas publicaciones eran vendidas a precios bajos, pues aún no se anunciaban en ellas marcas o empresas. Poco a poco los artículos históricos sobre episodios de historia europea se sustituyeron por biografías y ensayos sobre temas mexicanos o estudios de mayor circunspección científica.

Pintura 

La pintura mexicana es heredera de la plástica hispánico-colonial, en la que confluyen las prácticas pictóricas prehispánicas y las de origen europeo. Muy influyente resultó la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes, que fue creada, en principio, para mejorar la acuñación de moneda y elevar la calidad y profesionalismo de la arquitectura, pero ésta llegó con la novedad del neoclasicismo que imponía como norma la bellezaclásica”. Su cierre, en 1821, significó el surgimiento de un pluralismo pictórico: pintores académicos, protoacadémicos y no académicos produjeron obras sin el tutelaje hispánico.

A su vez, llegaron a México no pocos artistas europeos que captaron los paisajes mexicanos y su vida cotidiana. La Academia de San Carlos se reabrió a mediados del siglo XIX y retomó su lugar como autoridad visual y occidentalizadora.

Sin embargo, ya se venían conformando en diversos artes, entre estos la pintura, una identidad nacional. Así que ya fuera dentro o fuera de la Academia, los intelectuales y artistas mexicanos fueron incidiendo en la cultura visual colando por donde podían lo nuestro: paisajes propios, costumbres propias, fisiología propia; al tiempo que admiraban profundamente lo europeo y conformaban un mestizaje artístico que se nutría de Europa y de América, de ambos pasados y de ambos presentes.

Bibliografía:

Argüello Grunstein, Alberto  (2010) La pintura en México: de la Independencia a la Revolución. Memorias del Foro Cultural México Ayer y Hoy 1810-2010. Disponible en http://foroculturalmexicoayeryhoy.wordpress.com/

Martínez José Luis (2000) México en busca de su expresión, en Daniel Cossío Villegas, Historia General de México, México El Colegio de México, pp. 707-755.

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Acerca de difuhist1admorave

Somos un grupo de jóvenes preocupados por que la historia sea difundida y enseñada sin que disminuya la calidad en el proceso. Existe una cantidad gigante de bibliografía especializada y de revistas científicas que permitirían adquirir un conocimiento bastante exacto de la historia del país y de América. Pero estos materiales son poco accesibles a la mayoría de la población. En este Blog plasmaremos síntesis y análisis de temas históricos que permitan profundizar los aprendizajes esperados que en la actualidad la SEP propone que los estudiantes aprendan. Empezaremos con la historia de México de 5° año de primaria.
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